
Marihuana Cultivo / Marihuana Floración
Después de la germinación y el crecimiento vegetativo, los días empiezan a hacerse mas cortos y las noches noches mas largas, anunciando que el invierno se acerca. Es en este momento, que la planta empieza a florecer y a producir sus cogollos.
La floración del cannabis sativa se desencadena cuando la planta fabrica una hormona llamada florigen. Para producir florigen el cáñamo necesita recibir un fotoperiodo concreto, que es distinto para cada variedad de cannabis. El fotoperiodo es el número de horas de luz y de oscuridad que recibe una planta ( horas luz/ horas oscuridad ). Por ejemplo, un fotoperiodo 18/6 significa que la planta recibe 18 horas de luz y seis de oscuridad.
El fotoperiodo necesario para que la floración se produzca no es igual para todas las variedades de cannabis y viene dado, fundamentalmente, por el lugar de origen de la planta. La duración de los días y las noches es diferente en los distintos lugares del planeta. Cuanto más nos acercamos al ecuador, menos variación encontramos en la duración de los días y las noches. En la misma línea del ecuador, las noches y los días duran doce horas los 365 días del año. Evidentemente, cuanto más nos alejemos del ecuador, mayores serán las diferencias en el fotoperiodo. Por ejemplo, cerca del polo hay fotoperiodos tan extremos como 23/1 o 1/23.
Si el cannabis no recibe las suficientes horas de noche, interpreta que aún no es tiempo de florecer y no fabrica florigen. Normalmente cuando se cultiva de interior la floración se hace con un fotoperiodo de 12/12 que provoca la floración en cualquier variedad. En exterior no es posible regular el fotoperiodo, pero sí hay que tomar algunas precauciones. Es conveniente que las plantas no tengan ninguna luz cerca durante la noche, incluso unos minutos de luz pueden retrasar o incluso detener la floración. Por esta razón no se debe plantar cannabis cerca de farolas u otras fuentes de luz. Para que la floración comience correctamente la noche debería ser completamente oscura e ininterrumpida. Cultivando en interior, controlamos en qué momento florecen las plantas simplemente cambiando el fotoperiodo de 18/6 a 12/12. Al aire libre hay que esperar a que la naturaleza haga su trabajo.
Los machos florecen, habitualmente, antes que las hembras y no siempre esperan a que aumente el número de horas de oscuridad. En algunas variedades, los machos florecen cuando alcanzan una determinada edad o tamaño, independientemente de cual sea el fotoperiodo.

Flores femeninas
Las plantas a los 7-14 días de empezar su etapa de florecimiento (12/12), dan lugar a la formación de las primeras flores. Durante estas dos primeras semanas experimentan un estiramiento de hasta más del doble de su altura inicial, a la vez que el crecimiento vegetativo de grandes hojas se detiene. Con la aparición de dichas flores podremos sexar las plantas.
Una vez determinado el sexo apartaremos los machos para evita una polinización indeseada.
Las hembras crearán flores de forma continuada llegando a formar grandes cogollos. Al pasar a la etapa de floración, conviene abonar con un abono rico en fósforo, pero siempre utilizando como máximo medias dosis, y no más de una vez a la semana. Esto estimulará la producción de flores.
Si las flores no han aparecido a las dos semanas puede ser por que la noche no es totalmente oscura, o por un exceso de nitrógeno, o falta de fósforo, en este caso convendría un ligero abonado de floración.
Una vez las hembras empiezan a florecer, no cesan de producir flores que se agrupan en racimos y forman cogollos. Los cogollos se ven formados por flores que pronto se verán recubiertos de unas glándulas transparentes y diminutas (tricomas), que darán un aspecto escarchado al conjunto. Los tricomas que brillan por la luz, no contienen otra cosa que la preciada resina.
Después empezarán a madurar durante unas dos semanas más. El proceso de floración dura entre 45 y 65 días según la especie y las condiciones creadas. Las hembras tienen unas flores formadas por un calyx de la que sale un pistilo formado por dos pelos blancos en forma de "v", que captan el polen que se deposita en el cáliz(calyx), donde se formará la semilla.
Cuando la planta es polinizada, la energía se destina a la producción de semillas con lo que el crecimiento de las flores y la producción de THC se detiene, por eso es muy importante separar el macho a tiempo para así tener cannabis de primera calidad (sin-semilla).
En el momento de la maduración los cálices se cierran y los pistilos se empiezan a secar volviéndose marrones o anaranjados. A su vez las glándulas de resina se hinchan, y la planta ya parece totalmente cubierta de escarcha, al pasar los dedos por los cogollos, se revientan algunas glándulas que impregnan las yemas. Las resinas tienen aromas diferentes según la especie, algunos muy característicos.
A medida que avanza el proceso, las grandes hojas amarillean y llegan a caerse, eso es normal mientras los cogollos y brotes jóvenes conserven el vigor y el verdor. Conviene sacar las hojas que se ponen amarillas, pues hacen sombra. Nunca se deben arrancar las hojas verdes, hemos de pensar que las hojas funcionan a modo de placas solares captando la energía que la planta necesita. Las hojas amarillas o estropeadas resultarán fáciles de arrancar, simplemente empujando hacia abajo y sin necesidad de dar grandes tirones.
En el momento en que madura una flor sin haber sido polinizada, los pistilos se secan volviéndose marrones, y el cáliz se hincha y se cierra como si albergase una semilla inexistente. Las glándulas estarán completamente llenas y algunas empezarán a tener un color ocre (cosa solo visible con una buena lente de aumento). La observación es vital para determinar la maduración.
Cuando la mayoría de hilillos blancos (pistilos), se vuelven marrones y el crecimiento de flores nuevas casi se ha detenido, la planta ya está madura y lista para recoger. Si se rebasase mucho el madurado, el contenido de THC se podría ver degradado. Si la planta no fuese recogida acabaría muriendo.
El punto exacto de maduración lo establece el plantador según la experiencia y también a base de probar pequeñas muestras del producto antes de la colecta final, para ver si está ya a punto, para ello basta con cortar algún cogollo cuando la maduración es evidente, y decidir tras su catación si se espera unos días más o no.
Las semillas de calidad especifican las características y peculiaridades de cada planta, una de las más importantes es la duración del periodo de floración. Las especies más prematuras acaban el proceso en unas seis semanas. Las indicas florecen con mayor rapidez y dan mayor cosecha en relación con su baja estatura. Las sativas puras son difíciles de adaptar a interiores.
Algunos plantadores empiezan la floración con un ciclo nocturno de 10-12 horas y lo van incrementando de forma que las últimas dos semanas está a 14-16 horas de oscuridad. De esta forma aceleran la maduración, pero se consigue menor cosecha que con el régimen estricto de 12/12.